Desenfocado, el weblog

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De 10

Ya está. Otro 11 de julio. Un nuevo aniversario de Desenfocado.

Puede sonar a rutina, pues he escrito post similares en los últimos años, pero esta vez es el décimo. Diez añazos como diez soles…. O como 10 filtros polarizadores, que quedaría más adecuado y jocoso.

Como siempre, me ha vuelto a pillar el toro y no he hecho casi nada de lo que tenía previsto. Bueno, miento. Sí que he hecho algo: preparar la foto-collage que ilustra este décimo aniversario de Desenfocado. Y eso es algo que no podría haber hecho sin la ayuda de mi paciente, bella y divertida esposa Anna, que es la que me hace de contrapunto positivo cuando caigo en mis paranoias y mis desánimos.

 

Aniversario

Desenfocado en todo su esplendor…

Y es que un aniversario tan señalado exigía que sacara el armamento pesado de payasismo interior. No sé qué opinaréis vosotros, pero yo digo: Mission Accomplished!

Si os puede el masoquismo y queréis ver las fotos a más resolución y en todo su esplendor tontainil, sólo tenéis que clicar aquí y veréis la galería.

Ahora, si me disculpáis, voy a empezar el calentamiento para las festividades de esta noche… ¡Geoffrey! ¡Ve preparando la ginebra!

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Encuentros Breves

Sin saberlo, ya conocía a Gregory Crewdson antes de ser consciente de que era el autor de sus fotografías. De hecho, esta fue la primera imagen realizada por él que vi, y que sirvió para ilustrar la tercera temporada de A Dos Metros Bajo Tierra:

Los Fisher, fotografiados por Crewdson.

(Lo curioso es que me he enterado de este detalle mientras buscaba imágenes con las que ilustrar este post, pero paso de ir de listillo diciendo que ya lo sabía.)

La cuestión es que el domingo por la mañana estuve viendo Brief Encounters, que es un documental a caballo entre el repaso de la obra de Crewdson y el making of de las fotografías que realizó para su serie Beneath the Roses, un proyecto que tuvo una duración de 10 años.

Siempre me había fascinado el estilo surrealista y cuidadísimo de sus imágenes, pero no era consciente de hasta qué punto estaban trabajadas en cuanto a temas de preproducción, localización y demás; porque postproducción, «haberla, hayla» ( y bastante, de hecho), pero la chicha del tema está en todo el equipo que moviliza Crewdson, que en muchos casos rivaliza con el de muchas películas independientes americanas en cuanto a gasto y personal. Con mencionar el detalle de que cuenta con un director de fotografía para realizar sus instantáneas, o que llega a crear decorados enteros para conseguir los entornos que quiere, creo que ya queda todo dicho en cuanto al tema de la grandiosidad del proyecto.

Es interesante ver cómo se mueve, piensa y trabaja Crewdson, aunque no pude evitar quedarme con el mismo poso de tristeza que me quedó después de ver el documental sobre Bill Cunningham (y del que ya hablé aquí). Y es que parece que muchos grandes artistas de cualquier disciplina destilan esa sensación de estar alejados de todo y de todos, centrados básicamente en hacer avanzar su arte y dejando de lado muchísimas otras cosas.

Quizás ese sea el peaje que hay que pagar para crear cosas como estas fotos aparentemente sencillas en su concepción, en las que todo parece estar a punto de entrar en movimiento, y donde no podemos evitar preguntarnos cuál es la historia que hay detrás de ellas ni dejar de descubrir pequeños detalles en cada visionado.

 

gregory-crewdson-23

Digno de peli de Lynch… (clic para ampliar)

Resumiendo, creo que Brief Encounters es otro de esos documentales que hay que ver para descubrir cómo trabajan los grandes de la fotografía actual. Merece la pena.

Más información sobre el documental, aquí. Y si queréis ver más fotografías y conseguir más información sobre Crewdson, podéis visitar su perfil en Artsy aquí.

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Bon Appétit

Hay recomendaciones gastronómicas que viene en formato papel, como las del libro de 365 Barcelona, y hay otras que te llegan por las redes sociales y en formato audiovisual. Hannibal entra en esa segunda categoría.

Reconozco que me convenció esta fotografía con la que Jesús Terrés (alias Nada Importa) ilustraba su post sobre la serie y que he fusilado sin contemplaciones (espero que me permita el capricho…)

Lecter, en plena faena culinaria.

Lecter, en plena faena culinaria.

Fue ver la dichosa foto, leer su texto sobre la parte gastronómica de la serie y que, de pronto, se me abriera el apetito y decidiera que tenía que verla. Y como a veces no soy hombre de medias tintas, me ventilé con mi mujer 10 capítulos de una sola tacada (sí, de vez en cuando, nos van los banquetes pantagruélicos).

Y doy fe de que disfrutamos como enanos del menú que propone la serie: una producción cuidadísima, con una fotografía y unos entornos de lo más elegante (La casa del Dr. Lecter es sencillamente fascinante, desde su despacho hasta la cocina), unas tramas que no tienen manías en rozar lo gore y que orbitan alrededor de los personajes de El dragón rojo, la novela de Thomas Harris situada unos años antes de El silencio de los corderos.

Las alucinaciones de Will Graham, la imaginación a la hora de mostrar los asesinatos y la elegancia que destila Lecter (brillantemente interpretado por el inquitante Mads Mikkelsen) en todos los platos que cocina y sirve, harán las delicias de los paladares más refinados y exigentes.

Veremos si en la segunda temporada el menú sigue gustando o cansa por repetición. Estaremos atentos.

Buen provecho.

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365 Barcelona

Ya he hablado por aquí del proyecto 365 Cities que se saco de la manga la gente de La Salsera, y en el que participé con varias recomendaciones gastronómicas sobre Barcelona a lo largo del año pasado.

Ahora, la gente de Glutton Books han decidido recopilar esas recomendaciones en un libro y, para celebrarlo, montarán mañana jueves 20 de junio a las 19:30 una presentación en el Hotel DO de Plaça Reial. (Aquí podéis leer toda la información)

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La divertida portada de Pernan Goñi.

El libro estará a la venta durante la presentación, pero si no podéis asistir a tan magno evento, siempre podéis informaros aquí sobre cómo pedirlo y disfrutarlo.

Espero veros a todos por ahí.

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I Appear Missing

No. Pese al título, no vuelvo con el post autoflagelante de siempre.

Últimamente llevo un ritmo relativamente decente de publicación, así que dejaré de lloriquear un rato, que cansa. Además, aún llevo el buen humor puesto gracias a una cenita a base de ibéricos, quesos curados y cervecitas en Mesón Can Meli (recomendable si pasáis por la turística zona de Virrei Amat en Barcelona), y el fisio me ha arreglado la contractura que ha hecho que estos últimos días viera las estrellas cada vez que giraba la cabeza. Así que, como veis, no me puedo quejar demasiado (ni falta que hace).

Pero vamos al lío, que lo del título viene a cuento porque aquí había venido a hablar del último disco de los Queens of the Stone Age (QOTSA, para abreviar), titulado …Like Clockwork. Tras seis años de espera desde Era Vulgaris, Josh Homme y los suyos (una formación que cambia más que los peinados monguers de CR7) se marcan un disco lleno de medios tiempos que, pese a no destilar la mala baba ni las idas de pelota stoners a las que nos tenían acostumbrados hasta ahora, sigue sonando a puro QOTSA.

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Los QOTSA, esperando a que Messi chute la falta.

La chulería de If I had a Tail, el ritmillo sincopado de I Sat by the Ocean, el clasicismo qotsiano de My God is the Sun, la pausa etérea para tomar fuerzas de Kalopsia (una de mis favoritas) o la canción que da título al post… todas las canciones mantienen el espíritu de combinación ruidista y melódica que siempre ha caracterizado todo lo que ha hecho Homme.

Quizás no guste a los fans de la tralla, pero a mí me está encantando y va sonando regularmente en mi iPod desde hace días. Y lo seguirá haciendo, sin duda.

 

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