Desenfocado, el weblog

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En Busca de la Fotoniñera

Qué bonitas son esas historias de grandes artistas que han pasado desapercibidos por el gran público (o por el público, a secas) y que, gracias a una retrospectiva o un documental salen a la luz, nos permiten disfrutar de su obra y de su talento, y hacen que el público los encumbre aunque sea a título póstumo, ¿verdad? Y más si están bien rodadas y acompañadas por una musiquita buenrollera y esas cosas.

Pues un poco en esa línea está el documental Finding Vivian Maier, aunque este no cae en las medias verdades (o pequeñas manipulaciones) y las entronizaciones desmesuradas que se proponen en otras obras del mismo estilo, como Searching for Sugar Man, por poner un ejemplo.

Esta cinta es obra de John Maloof, que fue quien consiguió hacerse con más de 100.000 fotos, negativos y efectos personales de Maier en una subasta de trasteros en Chicago. Cuando descubrió lo que tenía entre manos, Maloof se propuso dar a conocer esas fotografías tan interesantes con las que se había topado, montando varias exposiciones y filmando este documental.

A lo largo de los 80 minutos de metraje, iremos viendo desfilar a una serie de testimonios que van desde los niños a los que Maier hizo de niñera –sí, era niñera y jamás se dedicó profesionalmente a la fotografía– hasta galeristas de renombre, pasando por fotógrafos de reconocido prestigio como Joel Meyerowitz o Mary Ellen Mark. Es interesante que Maloof se limite a exponer las impresiones y opiniones de los entrevistados tal cuál, pues se contraponen e incluso se contradicen unas a otras y van de la alabanza más desfasada a la puyita más sangrante, lo que ayuda a dar una imagen más clara y completa de la figura de Maier, con todas sus aristas, luces y sombras, dejando que seamos nosotros quienes decidamos qué opinamos sobre ella.

Autorretrato concentrado.

Autorretrato concentrado.

Lo único negativo es que, a medida que se va construyendo el retrato de Maier, va creciendo la sensación de desasosiego que me ha acompañado en el visionado de otros documentales sobre grandes fotógrafos (ya lo comenté aquí o aquí). Y es que no me quito de encima la idea de que, para desatacar en una disciplina y ser considerado un genio, hay que estar un poco tarado y tener unas altas dosis de raruronería extrema. Maier era una persona extraña, huraña, llena de manías que rozaban el síndrome de Diógenes, que prefirió ocultar todo el material fotografiado antes que hacerlo público, y que además terminó viviendo sola y sin apenas amistades. Pero, al mismo tiempo –y eso es lo que aporta luz a su historia–, también sabía ser amable y cálida con sus niños, y tenía un ojo potentísimo con el que sabía captar la cotidianidad de una forma que exudaba clasicismo, una técnica depuradísima y una ternura y un humor muy marcados a la hora de captar a sus sujetos. Una mujer con claroscuros y ciertos problemas de trato que supo captar, cual espía de la guerra fría, el pulso de todos aquellos sitios en los que vivió.

En definitiva, estamos ante un documental bien rodado, con ritmo, que sabe explicar perfectamente y de forma amena la historia de Vivian Maier, y que hará que hordas de fotógrafos emocionadísimos se echen a la calle a intentar emular a esa suerte de Mary Poppins petrechada con una cámara.

Y si aún no conocéis la obra de Maier, ya estáis tardando en hacer clic aquí y empaparos con su mirada.

 

4 comentarios

  1. Iván |

    Buena crítica Guillermo, deseando estoy de tener un ratito para verme el docu. Un amigo me comentó que se te queda un poco mal cuerpo al acabar, pero que vale la pena.

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    • Guillermo |

      Hombre, tampoco diría que deje mal cuerpo, pero cierta tristeza sí. Lo mismo que con el de Cunningham.
      Pero vamos, creo que te gustará;)

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  2. Porrompompero |

    Que pesaditos con Vivian Maier, se pone de moda y todos los que no teneis ni idea de fotografía a dar la murga con vuestros blogs.

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    • Guillermo |

      Vaya, la misma murga que los anónimos que rajan por rajar.
      Hala, que tengas buen día, chatín :)

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