Desenfocado, el weblog

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Knockout Pizza

Casi un año después de ver el rostro del artesano, y tras haberlo troceado y servido en blanco y negro, tocaba al fin dedicarle un In Black al gran Fabián Martín. Y la verdad es que ha costado, pues Fabián es un auténtico culo inquieto y no para en todo el día, siempre a caballo entre sus pizzerías, sus viajes y sus apariciones radiofónicas. Así que encontrar un hueco en su agenda fue algo complicado, pero mereció mucho la pena.

Intensidad.

Intensidad en un mar de pizza.

Fabián es un tipo directo, intenso, a veces contundente, con las cosas muy claras y muy cercano y divertido, y no me costó nada convencerle de que posara frente a la cámara.

La sesión no duró demasiado, pero dio mucho juego, tanto fotográfico como de conversación, y quedó plasmada en las tres fotos que conformaron su tríptico. Tanto juego dio que me costó mucho seleccionar las fotos definitivas. Y como no me apetecía que muchas otras se quedaran en el tintero, aquí tenéis una selección de mis descartadas favoritas:

(Pinchar en las imágenes para ampliarlas)

 

Ese mismo día también pude conocer a Laura P. Sola, que es tan maja que se encargó de hacernos un pequeño making of , y además tuvo la amabilidad de cedérmelo para que veáis al maestro pizzero en movimiento.

Fue un placer tenerlo delante de la cámara y poder charlar una vez más de lo humano y lo divino frente a una de sus pizzas, que son de las más imprescindibles de Barcelona. Si aún no las habéis probado, estáis tardando.

Yo ya estoy pensando en repetir y que me vuelva a dejar K.O. con sus creaciones.

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Detectiveando

Tener casi escrito un post, borrarlo y volver a empezar de cero porque has encontrado uno que expresa de una forma muchísimo mejor lo que tenías en mente y a medio esbozar.

Eso fue exactamente lo que le pasó a mi post sobre True Detective. Pese a que, tras terminar el visionado de la primera temporada y ver la oleada de reacciones en las redes sociales, casi se me habían quitado las ganas de escribir algo sobre el tema —más allá de los escuetos tuits que lancé en su momento—, cambié de opinión y me puse al lío. Pero entonces leí este texto de Pedro Torrijos para Jot Down sobre el final de la primera temporada y, qué queréis que os diga, lo suscribía casi punto por punto, y se me pasaron las ganas de escribir algo profundo. Así que casi será mejor que le leáis y luego volváis por aquí.

Dos súper dos.

Dos súper dos.

¿Ya lo habéis leído? Mirad que vale la pena, ¿eh? Que don Pedro escribe muy bien, aparte de marcarse esas brasas tan suyas…

Pues nada, que sólo puedo añadir que está bien que una serie sea capaz de generar respuestas tan polarizadas y ganarse ese aura de obra de culto con apenas ocho capítulos emitidos, y que he disfrutado sufriendo con esa atmósfera opresiva y esa tensión que ha ido generando con todos y cada uno de sus episodios. Todo el equipo —desde Pizzolato y Fukunaga (gran dupla de guionista/director) hasta McConaughey y Harrelson (tremendas sus actuaciones)— ha puesto el listón muy alto para una segunda temporada. Habrá que estar atentos…

Por cierto, y como bonus track algo paranoide (y sólo si habéis visto la temporada entera), os recomiendo  la particular teoría de José Torralba que apareció en este texto de Zona Negativa. Y es que cada vez me convence más…

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Mañaneo Beckiano

Mañaneo. Pausa. Reflexión. Épica de sofá. Lirismo tranquilorro. Rollito etéreo…

Todo eso me vino a la cabeza en mi primera escucha de Morning Phase, el disco más reciente de Beck, un disco que hace honor a su nombre y suena a mañana californiana. A despertarse después de una noche de juerga. A haber dormido guay o estar a punto de hacerlo. A nocturnidad copera y al filo del ligue en un sofá, o a volver a casa después de haber triunfado, con una sonrisa en la cara.

Beck

Beck, de mañaneo.

O al menos eso es a lo que suena en un principio, a nivel musical y de arreglos. Pero una vez prestamos atención a las letras vemos que ese mañaneo se vuelve algo amargo: remordimientos, tristeza, melancolía, búsqueda de segundas oportunidades…

¿Qué tendrá el lado perdedor de la vida que atrae tanto? Y es que ser espectador auditivo de las historietas que nos cuenta el amigo Beck, tan bien arregladas y ejecutadas, con esos pasajes al borde de la épica loser, es toda una gozada que hace que este disco sea un bocado amargamente sabroso. Toda una inmersión sonora que apetece hacer desde el sofá más cómodo que tengamos y con una buena copa en la mano. Mú rico, oigan.

Lo de estar viendo la puesta o la salida del sol por la ventana ya es opcional, aunque definitivamente aconsejable.

Si queréis proceder a ello, pinchad aquí, que lo tenéis enterito y en streaming,  y a disfrutar.

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Maestría

Esa es la palabra que me viene a la cabeza cuando pienso en Marcelo.

Así es él: todo un maestro en la humildad, la cercanía, el cariño, la risa y el arte.

Marcelo

Que no os engañe esa seriedad…

Tenía pensado escribir un post sobre él desde hace tiempo, pero fue el domingo por la tarde –mientras volvíamos en el tren tras una fabulosa comida con él y su encantadora compañera Gloria– cuando tomé la decisión de ponerme a escribir. Quizás los deliciosos tagliatelle que nos preparó tuvieran algo que ver con ello, quién sabe…

Tengo la suerte de conocer a Marcelo desde el ya lejano encuentro de fotobloggers serranos que se montó en 2005 en Zaragoza (donde además desvirtualicé a Cazurro, Alfonso, Fernando y Marta, entre otros), aunque ya manteníamos cierto contacto epistolar desde nuestros respectivos fotologs. Tiene huevos que tuviera que ir tan lejos para conocerle, viviendo los dos en Barcelona, pero se ve que las cosas que valen la pena cuestan. O que nadie es profeta en su tierra. O algo.

Desde entonces, fuimos coincidiendo en diversos encuentros de Barcelona Photobloggers pero, sobre todo, fue en esas tardes en el Chicago donde se forjó algo que me enorgullezco en considerar una amistad.

Y precisamente por eso le dedico este post, porque, además de ser amigo, creo que a veces hay que ensalzar figuras como la suya: la de un artista que no se vanagloria de ello sino que se dedica a mejorar en cada proyecto que acomete. Y también porque fue uno de los fotógrafos de mi boda, junto al igualmente grande Lluis Gerard, y eso siempre une bastante.

Si aún no los conocéis, visitad su fotolog –una auténtica mina de historias y personajes callejeros en blanco y negro– y su instagram –un ejemplo clarísimo de cómo convertir el voyeurismo móvil de transporte público en arte inquietante.

Desde aquí, un abrazo muy grande para el Ninja Pampero™, ese artista, amigo, maestro, coleccionista compulsivo de bolsas fotográficas e InBlackeado.

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