Martes, 23 de Febrero de 2010 a las 13:02 — Archivado en Intimidad, Viajes
Hoy se cumplen exactamente 29 años de ese famoso “¡Se sienten, coño!” que soltó Tejero en el Congreso de los Diputados, en lo que se convirtió en una de las imágenes más icónicas de mi infancia. Definitivamente, son un montón de años los que han transcurrido desde ese fallido golpe de estado que podría haber cambiado el país en el que vivimos, y no creo que precisamente a mejor…
De lo que no ha pasado tanto es del golpe que si cambió mi estado (el emocional y sentimental) y que me lleva haciendo sonreír desde este verano. Y es que hoy también se cumplen ocho meses junto a Anna, la chica más maravillosa que he conocido.
Lo celebramos anticipadamente el fin de semana pasado con unos días bien románticos en París. Sí, típico, tópico y todo lo que queráis, pero cuando estás enamorado apetece muchísimo hacer cosas así, y más si tu chica es una gran guía y se conoce tan bien las calles de la ciudad.
En fin, que es curioso que una golpista decidiera celebrar su amor por mí en la tierra de la libertad, la igualdad y la fraternidad. O quizá no sea tan curioso, y que en realidad se trate de una revolucionaria que no deja que mi corazón descanse (ni falta que hace) y que no deja que las sonrisas abandonen mi cara.
(Al releer esto último, caigo en la cuenta de que mi nivel de azúcar en sangre no ha disminuido ni un poco y que me sigo pareciendo peligrosamente al osito de Mimosín… ay, los peligros del amor…)
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Martes, 16 de Febrero de 2010 a las 11:50 — Archivado en Divagaciones, Música, Viajes
Biffy Clyro es una de las bandas que más están sonando en mi iPod en estos últimos meses, sobre todo desde que apareció Only Revolutions, su último disco que, como los anteriores, está lleno de temazos.
Y la verdad es que en directo no decepcionan nada. Es increíble la caña que pueden llegar a dar tres zumbados en un escenario, y estos escoceses saben transmitir perfectamente la potencia de sus discos sobre un escenario.
Pero… qué duro es llegar a un concierto y, pese a lo bien que te lo pasas y lo mucho que te gusta, terminas bostezando y en la cabeza solo se te repite la idea de llegar a casa y meterte bajo el edredón.
Y eso es lo que me pasó este sábado en su concierto, y no porque el grupo no lo diera todo ni porque fuera sin ganas sino porque fue uno de los fines de semana más fríos y lluviosos del año. Y entre eso y que, por mucho que lo intente negar, me voy haciendo viejuno pues como que rebajó la euforia que años atrás podría haberme provocado este concierto.
Y esa idea de hacerme viejo es la que aún se ha repetido más estos días, al pensar que este fin de semana volveré a París con mi chica, después de no estar allí desde el 92. Dándolo vueltas al tema he caído en que mucha de la gente que había en ese concierto del sábado no había nacido o iba en pañales cuando estuve por primera y última vez en la Ciudad de la Luz. Y eso es algo que me ha hecho sentir bastante viejo de pronto…
Supongo que este tiempo lluvioso me tiene algo bajo de ánimos y eso solo ayudó a potenciarlo.
En fin, que todo esto me ha producido cierto shock que no dudo que tardaré en pasarse en cuanto pise París, que bien vale una misa, varias comidas y todos los encuentros románticos que se puedan tener en un fin de semana.
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Lunes, 13 de Julio de 2009 a las 12:52 — Archivado en Fotografía, Intimidad, Viajes
Estaba pensando en todas las cosas que he hecho para celebrar el aniversario de mi fotolog. Este año no ha sido ni un wallpaper, ni unas chapas, ni lloriqueos, ni una expo. Este año he tenido la suerte de poder celebrar el sexto aniversario de Desenfocado haciendo un viajecito al sur de Francia en la mejor de las compañías imaginables: mi chica.
Ha habido momentos tan buenos y geniales que cuesta resumirlos en un solo post: pillar el coche y salir hacia tierras francesas. Pasear junto a la playa en Séte y terminar tomando unos Margaritas tumbados en un lounge divino. Degustar una rica cena frente al canal. Pasar la noche en un chambre d’hotes precioso. Dedicar una mañana de visita a una abadía con vinos deliciosos. Darse un bañito bajo el Pont du Diable, tomar el sol y después un aperitivo.
Y terminar cenando, ya de vuelta en Barcelona, en el Chido One, brindando con unos Margaritas bien fresquitos.
Y todo junto a ELLA, la culpable de mis sonrisas.
Está claro. Podría llegar a acostumbrarme a esta clase de fines de semana…
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Lunes, 06 de Julio de 2009 a las 11:10 — Archivado en Intimidad, Viajes
Es genial cuando escribes algo y se cumple a rajatabla. Pero claro, es poco sorprendente cuando la gente ya va predispuesta y con un tremendo buen rollo de serie. Tan bueno que no importa el haberse levantado a las 3 de la mañana (o no haber dormido), ni haber tenido que ir hasta Girona para pillar el vuelo a Granada.
Íbamos con ganas de pasarlo bien y los astros se alinearon para que disfrutáramos de la ciudad y de todo lo que nos podía ofrecer: la visita a la Alhambra y el Generalife (precioso), el tapeo (divino e insultantemente barato), el calorcito, sus calles…
Y por si eso fuera poco, disponíamos de piscina en el hotel y se me ocurren pocas cosas tan impresionantes como un bañito tras una mañana de pateadas, acompañado posteriormente de un gin tonic, unas cerecitas bien frescas y una buena charla a la sombra.
El único punto negativo fue el retraso en el avión de vuelta y la caravana tremenda y extraña que nos encontramos de vuelta a Barcelona. Pero vamos, son detalles que no empañan un fin de semana que ha rozado la perfección.
Y la perfección estuvo en un más que cálido y dulce recibimiento por parte de ELLA. Qué bien sabe pagar según que deudas; hace que un lunes de cansancio no parezca nada malo sino algo bien agradable.
Imposible quitarme la sonrisa de la cara…
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Viernes, 03 de Julio de 2009 a las 10:38 — Archivado en Ocio, Viajes
Se nota que empieza el veranito y que hay ganas de abandonar la ciudad. Y si es en buena compañía, tanto mejor. Y eso es lo que voy a tener en los dos viajecitos que tengo previstos para este fin de semana y el que viene.
Mañana, bien prontito, me largo con parte de mi familia chicaguiana hacia Granada, a disfrutar de la ciudad, su tapeo y sus monumentos. La cosa promete y seguro que las risas y el buen rollo estarán garantizados. Lo único malo, el tener que madrugar tanto. Por suerte, contaré con los servicios del despertador más agradable y dulce que se me puede ocurrir, así que madrugar no será un drama tan terrible.
Y precisamente ELLA será quien me acompañe la semana que viene en un viajecito que promete mucho. Nos perderemos por la costa francesa y espero que nos vayamos encontrando las veces que haga falta…
Dos viajes, dos sabores, una sonrisa.
El verano empieza cojonudamente bien.
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