Martes, 27 diciembre , 2011 § § permalink
Ayer terminó la primera tanda de celebraciones navideñas.
Y la verdad es que empezaba a necesitar un descanso, porque la cosa empezó el jueves con un tiki-taka digno de Xavis, Iniestas y Messis, pero con copazos en el Velcro, cenita mex en la Cantina Machito y partido de vuelta en el Velcro (Lo sé, soy previsible y fiel).
El viernes me trajo resaca, una cenita íntima en El Tossal con la bella Sra. Desenfocado y algunos regalitos que ya he procedido a estrenar, tras lo que procedimos a retirarnos a nuestra humilde morada.
La Nochebuena la celebramos en Ca l’Isidre, ese gastrotemplo lleno de delicias culinarias y anécdotas jugosas. Supongo que las botellas de Rioja ayudaron a potenciar el buen rollito. Y el oporto de 20 años del postre nos remató. Vamos, que hicimos la intentona de ir a por una copa, pero la falta de locales abiertos por la zona evitó el desastre etílico.
Para Navidad tuvimos una comida multitudinaria con tíos, primos y abuelos. Nada que objetar, salvo que los estómagos ya empezaban a ir tocados. La ñoña postcomida hizo que cualquier plan de ir al cine y/o similares quedara abortado tras comprobar lo bien que se está en el sofá de tu casa con una mantita y un rato de zapping.
Y ayer rematamos con la comida de Sant Esteve en El Vendrell, donde el protagonismo lo tuvieron las sobrinas de mi chica. Nada como poner a dos bebés alrededor de una mesa para que abuelos y tíos se olviden completamente de ti. Eso sí, el pollo guisado con castañas, piñones y pasas estaba tremendo.
Lo único malo de todo esto es no haber dispuesto de un día para asimilar todos estos excesos navideños y tener que haber venido a la oficina.
Ahora, tocará ir pensando qué hacemos para Fin de Año…
Viernes, 30 septiembre , 2011 § § permalink
Ya lo dije el año pasado.
Aquí, más concretamente. Las celebraciones de mis cumpleaños siempre molan, y no lo digo para vacilar sino para agradecer la cantidad y calidad de mis amigos, que siempre responden y se apuntan a un bombardeo. Son los mejores y lo saben (o deberían saberlo).
Y lo de Anna ya es de traca: atenta, imaginativa y acertada con sus regalos y la forma de dármelos. Tengo una novia que no me merezco.
Y como tampoco quiero ponerme más ñoño y tengo trabajo pendiente, lo dejo por hoy.
Ante mí queda un finde que pienso aprovechar para descansar y empezar a leer cosas pendientes (gracias, Maribel y Marcelo por vuestros libros).
Sed buenos y eso.
Viernes, 2 septiembre , 2011 § § permalink
Hello Resaca, my old friend…
Yo no sé si Simon y Garfunkel agarraban muchos pedales, pero el de anoche fue de antología.
Supongo que es lo que tiene volver al Velcro con hambre de fiesta, de risas y de charlas…
Vamos, que ayer presenté mi cuaderno de deberes Santillana en forma de gin tonics para explicar mis vacaciones a los colegas, y recuperé la [poco] sana costumbre de los jueves etílicos. Y se agradece, pese a que hoy estoy con la sensación de ir con un cráneo prestado dos tallas menor y con dificultades para enfocar la pantalla…
Ahora sí que puedo dar por finiquitadas las vacaciones. Aunque, pensándolo bien, no me vendrían nada mal otras…
Hala, a currar.
Sed buenos y eso.
Viernes, 15 julio , 2011 § § permalink
Tener un bar de confianza es algo clave.
No diré que sea algo impepinable para un hombre de bien, ni nada por el estilo, que para el caso ya está el señor Terrés y sus impagables consejos en Nada Importa. Pero lo que sí que puedo hacer es declarar mi amor incondicional por aquellos locales en que te saludan por tu nombre, te preparan las copas perfectamente y sin hacerte esperar una eternidad, y, sobre todo, saben recomendarte cosas en base a tus gustos y no en base a lo que te pueden sablear.
Si hasta hace un tiempo ese templo del buen rollo era el Chicago (Baco lo tenga en su gloria), desde hace tiempo el Velcro ha ocupado ese lugar en mi corazón. ¿Qué se puede decir del Velcro? Pues que Humbert, Yosi y Emilio son unos cracks que deleitan al personal con su buen hacer, su simpatía y su calidad a la hora de preparar cócteles y acogerte en su pequeño gran templo etílico.
Es genial el poder acudir cualquier día de la semana, sin ceñirse a la cite ineludible de los jueves, y saber que ahí te vas a encontrar a alguno de los muchos parroquianos que se apalancan en la barra o las diferentes mesas. Las conversaciones siempre llegan, muchas espoleadas por las películas que proyectan en la pared y que suelen surgir del canal TCM Clásico. Y es que eso de beber a la luz de las actuaciones de grandes como Edward G. Robinson (el gángster original) hace que termines ensalzando las virtudes de Pesci, Scorsese o De Niro y te cagues en gente como Godard. Peñazos intelectualoides, los justos, gracias.
Y si lo que quieres es pillar un buen pedal, aquí puedes hacerlo con estilo y sabiendo que no te colarán garrafón. Ni cubitos hechos con agua del grifo, que ya sabemos lo mal que sientan…
Así que ya sabéis, nos vemos en el Velcro. El buen rato está asegurado.
Viernes, 11 febrero , 2011 § § permalink
Es viernes, y ya se sabe que los viernes molan.
Sobre todo cuando llegas a ellos sin resaca, pese a que eso signifique haberse saltado un jueves de gin tonics y risas.
Pero molan aún más cuando ante ti se presenta la perspectiva de un finde tan genial como el que tengo sobre el papel, y que contiene una visita a La Florida, este gran hotel en las afueras de Barcelona.
Id sumándole una visita a la zona de spa y una cena en L’Orangerie, además de una (seguro) gran noche, y tendréis un factor de palotismo tan elevado que apenas puedo dejar de sonreír.
Supongo que son las ventajas de tener una novia que no solo es preciosa y estupenda sino que me hace los regalos más cuidados y espectaculares. Y ahora toca canjear el que me hizo en Navidad.
Afortunado que es uno…
No sufráis, que habrá informe al respecto. Sed buenos y esas cosas que se dicen.