Yo, que juré mi odio (semi)eterno a Nando Cruz en los años 90, cuando se dedicaba a destripar a todas las bandas que me gustaban desde su privilegiada tribuna en El Periódico… Yo, que me prometí no volver a leer nada del susodicho, me encuentro con que me he leído de una sentada su libroUna semana en el motor de un autbus: La historia del disco que casi acaba con Los Planetas, título corto y memorizable para un libro que vale su peso en oro como testimonio de cómo fue el proceso de gestación de uno de mis discos favoritos de todos los tiempos.
Ya conocía algunos detalles (pocos) sobre la vida privada de los de Granada, pero poder leer tantos detalles tan íntimos y descarnados siempre es interesante e impactante. El paseo por el lado salvaje de Florent, las idas de pelota mesiánicas pero honestas de J, el génesis de temazos que han marcado mi vida… todo está ahí. Y todo eso me ha servido para ver ese disco con otros ojos, para apreciarlo aún más y para tener más claro que Los Planetas siguen siendo una de mis bandas favoritas.
En fin, que tanto si os gusta la banda como si no, el libro del amigo Nando (que se ha marcado un buen tanto) es de lo más interesante y recomendable.
Y circulen, que aquí no hay nada más que ver. Yo voy a ponerme por enésima vez el disco…
…Sobre todo si has tenido un buen fin de semana. O, qué coño… aunque no lo hayas tenido. Los lunes apestan y punto.
Por eso, todas las ayudas son buenas en la tarea titánica de volver a poner el chip de currante y apechugar lo que te espera hasta que llegue el jueves, cuando la semana se suaviza y ya huele a finde.
Y la ayuda de hoy se llama BlakRoc, una pequeña gran joya hiphopera a cargo de los Black Keys y 11 raperos como Mos Def, RZA, Ol’ Dirty Bastard o Jim Jones. Qué discazo, madre mía. De principio a fin, canciones buenrolleras y con unas bases arrolladoras. De lo mejorcito que he escuchado en mucho tiempo.
Pero basta de palabras. Os dejo con el video con la colaboración de Mos Def. Grande, grande:
A veces está bien inventarse palabras raras, aunque solo sea para poder definir la música de alguien. Y, en este caso, creo que sería la más adecuada para referirse al señor Mark Oliver Everett, el alma de Eels y autor de las canciones más bonitas melódicamente y más destructivas en cuanto a letras.
Olvidaos de emos, góticos y nu-metaleros de medio pelo que van de torturados por la vida. Lo que sí que impacta es que un tipo como Everett (o E a secas) no se haya pegado un tiro o se esté revolcando por el fango constantemente tras las diversas putadas que la vida le ha deparado (imprescindible que leáis Cosas que los nietos deberían saber, su impactante e emocionante libro).
Pero no. E se vuelca en su música, juega con los instrumentos, pasa sin rubor de lo más sensible a lo más rockero, y suelta unas letras que destilan dolor y al mismo tiempo esperanza.
Porque, reconozcámoslo… todos los que hemos escuchado las canciones de Eels o hemos leído el libro de E hemos llorado en algún momento, pero también nos hemos visto catapultados por esa mezcla de estoicismo y optimismo pesimista que transmite Everett. Todos querríamos superar los trances de la vida con la misma entereza que este tipo.
Y, qué coño. La primera vez que pensé que dejarse barba podía molar en mi persona fue cuando le vi dejársela a él en la época de Souljacker. Sí, amigos… otro momento de confesiones desenfocadas.
Voy cerrando por aquí mientras suena Mr. E’s Beautiful Blues, y sí… “Goddamn right it’s a beautiful day”, que diría el amigo E.
Que ustedes disfruten de uno de los genios más infravalorados de los últimos tiempos.
Se lo merece.
Y me encanta el hip-hop. No soy un fanático del tema (siempre me ha tirado más el rock), pero reconozco que tengo cierta debilidad por esos ritmos sincopados, y esta semana estoy más metido en el tema por dos motivos.
El primero es que, con motivo del estreno de su nuevo disco Hot Sauce Committee Pt. 2, los Beastie Boys se sacaron de la manga un videoclip de 30 minutos titulado Fight For Your Right (Revisited). En él, podemos ver lo que venía a continuación del video ochentero de la canción del mismo título, pero esta vez protagonizado por Elijah Wood, Seth Rogen, Will Ferrell y Jack Black entre otros.
Aquí podéis verlo:
El segundo es por una recomendación de mi hermano. Estábamos charlando sobre Snoop Dogg y el comercialismo galopante que está sufriendo (hacer una canción con Charlie Sheen tiene su pase, pero cantar las alabanzas de Justin Bieber no), cuando me ha comentado que el hip-hop más original que se está produciendo ahora mismo corre a cargo de Tyler the Creator, un tipo de lo más peculiar, con unas rimas potentes y unos videos… curiosos. Y como muestra, un botón:
Que ustedes los disfruten, que ambos merecen la pena. Word!
He escrito y reescrito este post varias veces mientras en mi iPod ha ido sonando una y otra vez Las hojas secas, el último disco de los madrileños Havalina, y después de intentar desgranar una por una las canciones o intentar hacer una análisis pormenorizado de por qué me gusta tanto este disco, sólo puedo decir que hay que escucharlo.
Sigue en la estela creada en sus dos discos anteriores (Junio e Imperfección) aunque quizás en este sean más claras sus influencias stoner y noventeras, porque la cosa suena a Soundgarden, a Kyuss, a Jesus and Mary Chain, moviéndose entre riffs pesados y pasajes ambientales que se alargan hasta el infinito.
Y sus letras, pese a ser de un intimismo que tira de espaldas, nunca caen en la ñoñería, y destilan una melancolía, una rabia y un orgullo incluso en aquellas canciones que son más románticas. Canciones como la que da título al disco o Ley de la gravedad me da escalofríos, y Mordiente me parece un temazo con una rabia y un ritmo tremendos.
Solo tengo buenas palabras para este trío al que, debido a una cena navideña, voy a perderme cuando vengan de gira por Barcelona. Y no sabéis lo que me jode eso…
Havalina. Un nombre a seguir. Palabra de Desenfocado.