Viernes, 09 de Abril de 2010 a las 17:07 — Archivado en Música
Un pequeño alto en el camino antes de ponerme a escribir un post-resumen sobre mi viaje a NY con Anna para hablar de una banda que me ha tenido todo el día en bucle constante en el iPod. Se trata de Havalina (ex Havalina Blu).
Como siempre, he tardado un tiempecillo en hacer caso a las recomendaciones de gente que sabe más de música que yo, es decir mi hermano Andrés (a.ka. Gemelo Derrick). Hace bastantes días me pasó los dos últimos discos de la banda, Junio e Imperfección, pero no me había puesto a escucharlos con calma hasta hoy. Y menos mal que lo he hecho, porque son un descubrimiento (para mí) cojonudo.
Lo primero que me ha venido a la cabeza es que son unos Vetusta Morla infinitamente más guitarreros y un pelín más psicodelicos, más que nada porque he empezado escuchando Imperfección, la canción que abre su disco homónimo: esos riffs guitarreros, esas voces con ecos, esas distorsiones, esas reminiscencias a Supergrass…
Me ha encantado leer que son un trío y saber que pueden sonar así de potentes y líricos a la vez, y además descubrir que en directo suenan igual de bien que en disco.
Y volver atrás en el tiempo para escuchar Junio tampoco me ha decepcionado, pues suena casi igual de redondo que este último y contiene Tus huesos, para mí uno de sus temazos.
En fin, que es una banda que merece muchísimo la pena y que intentaré ver en concierto en cuanto pueda y me anime, que me estoy oxidando con el tema de los directos.
Os dejo el clip de Imperfección, para que abráis boca.
Ah, y de nada.
Biffy Clyro es una de las bandas que más están sonando en mi iPod en estos últimos meses, sobre todo desde que apareció Only Revolutions, su último disco que, como los anteriores, está lleno de temazos.
Y la verdad es que en directo no decepcionan nada. Es increíble la caña que pueden llegar a dar tres zumbados en un escenario, y estos escoceses saben transmitir perfectamente la potencia de sus discos sobre un escenario.
Pero… qué duro es llegar a un concierto y, pese a lo bien que te lo pasas y lo mucho que te gusta, terminas bostezando y en la cabeza solo se te repite la idea de llegar a casa y meterte bajo el edredón.
Y eso es lo que me pasó este sábado en su concierto, y no porque el grupo no lo diera todo ni porque fuera sin ganas sino porque fue uno de los fines de semana más fríos y lluviosos del año. Y entre eso y que, por mucho que lo intente negar, me voy haciendo viejuno pues como que rebajó la euforia que años atrás podría haberme provocado este concierto.
Y esa idea de hacerme viejo es la que aún se ha repetido más estos días, al pensar que este fin de semana volveré a París con mi chica, después de no estar allí desde el 92. Dándolo vueltas al tema he caído en que mucha de la gente que había en ese concierto del sábado no había nacido o iba en pañales cuando estuve por primera y última vez en la Ciudad de la Luz. Y eso es algo que me ha hecho sentir bastante viejo de pronto…
Supongo que este tiempo lluvioso me tiene algo bajo de ánimos y eso solo ayudó a potenciarlo.
En fin, que todo esto me ha producido cierto shock que no dudo que tardaré en pasarse en cuanto pise París, que bien vale una misa, varias comidas y todos los encuentros románticos que se puedan tener en un fin de semana.
Lunes, 07 de Diciembre de 2009 a las 13:43 — Archivado en Cine, Fotografía, Música
Ya hacía demasiado días que tenía como último post escrito el de la Patada Voladora. Y que sí, que es una lista importante y que no debe olvidarse, pero es que necesitaba cambiar de tercio y hablar (para variar) sobre aquellas cosas que sí que me gustan y no tanto sobre aquellas que me encabronan. Vamos, que está bien definirse por las filias (menos la zoo y la pedo) además de por las fobias.
Así que, en un día de puente en el que estoy trabajando a medio gas (muy, muy medio), me he decidido a volver a escribir sobre cosas que me han gustado últimamente.
En cuanto a cine, disfruté el otro día de Celda 211, la película de Daniel Monzón protagonizada, entre otros, por un Luis Tosar que borda su papel de asesino chungo en una de las mejores actuaciones que le he visto. El protagonista, Alberto Amman, es todo un descubrimiento y me gustará volver a verle en otras películas. Celda 211 es una película potente, intensa y que mantiene la tensión hasta el final. Es un tópico pero no parece española. Hace pensar, estremece y entretiene a partes iguales, con su historia de claroscuros y grises, donde ni todos son tan buenos ni tan malos como se nos quiere hacer creer en un principio. Muy recomendable.
En cuanto a música, genial el descubrimiento de Them Crooked Vultures, una dream band formada por 3 miembros de lujo: Josh Homme, de Queens of the Stone Age; Dave Grohl, de Foo Fighters; y John Paul Jones, de Led Zeppelin. El resultado de mezclarlos: uno de los discos más potentes de este año que termina. Potente, melódico, de riffs pesados, de pasajes onírico, de órganos a lo Doors…
Desde que me lo agencié, no ha dejado de sonar en mi iPod.
Y he dejado para cerrar el post un apunte sobre fotografía. No recuerdo a través de quién lo descubrí, pero el otro día me topé con la web de Phillip Toledano, un fotógrafo afincado en Nueva York y cuya serie Days With My Father me emocionó y me pareció de una belleza extraordinaria, por el tratamiento tan honesto, sincero y sensible de un tema tan duro como el alzheimer de un padre.
Luego fui investigando más su página y sus trabajos, y me encantó encontrar un fotógrafo tan imaginativo y con una técnica fotográfica y de retocado tan buenas.
Aquí quedan tres opiniones sobre cosas que os pueden alegrar este día de puente. Disfrutadlas y disfrutad del descanso.
Martes, 13 de Octubre de 2009 a las 20:22 — Archivado en Música
Hoy nada de fobias. Hoy todo filias. Y musicales, mire usted, que siempre me gusta compartir aquellas cosas que me gustan y me emocionan. Así que toca hablar de algunos de los discos que más me han impactado en estos últimos meses, porque se me ha ocurrido que hacía demasiado que no escribía sobre el tema.
Sin más dilación, aquí desgrano la música que más me está gustando:
- Unfinished Sympathy “Avida Dollars”
Hacía muchísimo que tenía pendiente comentar uno de los discos que ha supuesto una sorpresa de lo más agradable, y todo gracias a mi hermano, que me lo dejó caer un día y logró que sea uno de los discos que más he escuchado de cabo a rabo durante los últimos meses.
Y es que el último disco de esta banda barcelonesa es cojonudísimo: post-hardcore melódico, con coros muy poperos (que me recuerdan por momentos a los de los fabulosos Redd Kross) que crean unas canciones que llevo ya un tiempo sin dejar de escuchar en mi iPod.
- Black Crowes “Before the frost”
Qué ganas tenía de que un disco de los Black Crowes me emocionara y me llegara de la manera que lo ha hecho este Before the frost. Y es que cuando escuché el single I ain’t hiding, con ese ritmo discotequero, no las tenia todas conmigo, pero ahora cada vez que escucho los ritmos sincopados de Good Morning Captain, los riffs de Kept My Soul o la alegría de And the Band Played On, me entra un buen rollo tremendo. Los hermanos Robinson se han descolgado con un disco que se aleja de lo que habían hecho hasta ahora, o que quizás no sea tan diferente pero que profundiza en diferentes estilos de sabor setentero que dan una mayor riqueza de matices a su sonido. Una pasada, vaya.
- Pearl Jam “Backspacer”
Los de Seattle vuelven a sonar potentes y rabiosos (Gonna see my friend, Got some y Supersonic), nada que ver con sus últimos discos. Casi parecen rejuvenecidos y librados del espíritu “apalanqueitor” del que se habían contagiado desde que cruzaran caminos con Neil Young hace sus buenos añazos, aunque tampoco faltan los medios tiempos que tan bien se les dan y que suenan a clásico (Speed of Sound, Just Breathe).
Las guitarras suenan potentes, los ritmos son mucho más rápidos y Vedder está en plena forma. Una sorpresa gratísima y un disco que, como en el caso de los Black Crowes, gana muchísimo con cada escucha.
Miercoles, 15 de Julio de 2009 a las 12:42 — Archivado en Intimidad, Música
Me encanta escuchar música. Es algo innegable, y está claro que mi vida siempre ha tenido una banda sonora muy clara, con un tema para cada momento. Teniendo eso en cuenta y pensando en la época tan dulce en laque me encuentro (sí, lo sé, estoy almibarado perdido), quería dejar constancia de una canción que ha tomado un nuevo sentido últimamente, proporcionándome un buen rollo tremendo y convirtiéndose en un himno compartido con mi niña.
Aunque ya lo comenté en otro lado, se trata de Better together, de Jack Johnson. Ese ritmo pausado que sabe a noche playera, esa letra que clava todo un sentimiento sin llegar a ser ñoña…
Para mí ya es la canción que bailé con ella a oscuras en su salón, y cada vez que la escucho sonrío sin poder (ni querer) evitarlo. Y eso es algo genial.
Os dejo el vídeo con una versión en directo. Disfrutadla, que yo siempre lo hago.