The Running Dead

Jueves, 27 octubre , 2011 § 4 comments § permalink

No me gustan los zombis que corren.

Soy de la vieja escuela, lo reconozco. Me atraen (y me acojonan) mucho más los muertos vivientes del tito Romero que los sprinters infectados de 28 días después. Manís que tiene uno. Y ver unos zombis que corren en una serie donde la palabra clave es “walking”, o sea “caminante”, es algo que me escama.

Quizás no sea una razón de peso, pero sí una de las muchas por las que me planteo dejar de darle oportunidades a The Walking Dead en su versión televisiva. La primera temporada me dejó muy decepcionado, con el regusto de una oportunidad perdida, como el hecho de estar delante de una mala adaptación. Intento no ser talibán y no exigir que se siga a rajatabla lo establecido en la obra original, pero me fastidia cuando los cambios no mejoran el producto sino que lo suavizan, lo masifican y le quitan fuerza al resultado final.

Y esa fue la sensación que tuve al terminar los 6 capítulos que conformaban la temporada anterior de la serie. Cuando empecé a ver la segunda temporada, lo hice más por inercia que por otra cosa. O quizás con la poco sana intención de reafirmarme en mi postura de que no me iba a gustar ni a sorprender este segundo round. Y la verdad es que nada de lo que he visto hasta ahora me ha hecho cambiar de opinión. Corrijo: me ha sorprendido ver cómo se puede echar por la borda un grandísimo punto de partida y convertirlo en un producto flojo y sin personalidad.

Han logrado tomar toda la dureza del cómic y la parquedad de palabras de muchos personajes y lo han transformado en un serial en los que todos sueltan discursos cada cinco minutos y donde se recuerda de una forma constante que el mundo se ha ido a la mierda. Y lo peor: ninguna de las dos cosas está hecha sutil o hecha para ser leída entre líneas sino que es zafia, plana y redundante.

Ante la abrumadora cantidad de series buenas que corren por ahí (además de algún revisionado pendiente, como el de The Wire), creo que dejaré correr esta.

Una pena. Me habría encantado ver la mejor ficción sobre zombis en televisión, y no la veo por ninguna parte.

De Autobuses, Motores y Libros

Martes, 4 octubre , 2011 § 0 comments § permalink

Anonadado me hallo.

Yo, que juré mi odio (semi)eterno a Nando Cruz en los años 90, cuando se dedicaba a destripar a todas las bandas que me gustaban desde su privilegiada tribuna en El Periódico… Yo, que me prometí no volver a leer nada del susodicho, me encuentro con que me he leído de una sentada su libro Una semana en el motor de un autbus: La historia del disco que casi acaba con Los Planetas, título corto y memorizable para un libro que vale su peso en oro como testimonio de cómo fue el proceso de gestación de uno de mis discos favoritos de todos los tiempos.

Ya conocía algunos detalles (pocos) sobre la vida privada de los de Granada, pero poder leer tantos detalles tan íntimos y descarnados siempre es interesante e impactante. El paseo por el lado salvaje de Florent, las idas de pelota mesiánicas pero honestas de J, el génesis de temazos que han marcado mi vida… todo está ahí. Y todo eso me ha servido para ver ese disco con otros ojos, para apreciarlo aún más y para tener más claro que Los Planetas siguen siendo una de mis bandas favoritas.

En fin, que tanto si os gusta la banda como si no, el libro del amigo Nando (que se ha marcado un buen tanto) es de lo más interesante y recomendable.

Y circulen, que aquí no hay nada más que ver. Yo voy a ponerme por enésima vez el disco…

Las Estrellas… Mi Destino

Miércoles, 7 septiembre , 2011 § 6 comments § permalink

Se me hace raro no haber hablado nunca por aquí de Starman.

Y más cuando se trata de un cómic de superhéroes tan atípico, tan clásico y a la vez tan innovador. Yo, que suelo abominar y evitar los cómics pijameros casi siempre que puedo, soy incapaz de evitar joyitas como estas. Hay que reconocer que James Robinson supo conjugar en los 80 números de esta serie un amor por el cómic superheróico clásico con una visión modernizada, aunque sin caer en tragedias oscuras ni en perversiones.

Starman destila amor por los cuatro costados: amor por la familia, por los amigos, por el valor, por el bien… pero lo hace sin las típicas moralinas yanquis. Su protagonista es inseguro, cínico, amable, rancio… en definitiva, humano. Y eso es lo que hace que esta serie sea tan grande: no habla de superhéroes, habla de la vida. Vale, con rayos cósmicos y cosas así, pero lo importante es lo que les pasa a los personajes. Sus elecciones, sus errores, sus remordimientos y sus deseos.

Por eso, tras leer el último tomo, me cuesta reprimir la lagrimilla en algunos momentos, sabiendo que será la última vez que vea a muchos de esos personajes, y viendo lo bien que se cierran todas las tramas y la intensidad emocional de muchas de ellas.

Chapeau para el Sr. Robinson.

Si no la habéis leído, estáis tardando. Merece tanto la pena que sería un crimen perdérsela.
He dicho.

¿Jueves?

Jueves, 16 junio , 2011 § 0 comments § permalink

Una semana sin salida chicaguiana no sabe igual.

Y es que a estas horas debería estar tomándome una cañita previa a algún que otro gin tonic en compañía de los colegas, pensando a dónde ir a cenar más tarde, y empezando a hacer planes de cara a la celebración de San Juan.

Supongo que también hablaríamos sobre los indignados, sobre los políticos y sobre las tácticas de engaño, despiste y acallamiento de unos y otros. De si estamos más o menos de acuerdo con cómo están haciendo las cosas en ambos lados. Pero también sé que pronto dejaríamos el tema, porque los jueves son de buen rollo, no para derivar en crispación y mal rollo.

Para eso ya está Twitter, y más últimamente.

En fin, que me sabía mal estar perdiéndome un Velcro por estar recuperándome en casa de una gripe intestinal. Supongo que aprovecharé el tiempo y me dedicaré a seguir avanzando en la lectura del tercer tomo de Canción de Hielo y Fuego, que la tengo muy parada.

Si es que el que no se consuela es porque no quiere…

Hala, a seguir con lo vuestro.

El Dibujante Hipócrita

Martes, 14 junio , 2011 § 2 comments § permalink

Que conste que no considero que el protagonista del post lo sea, pero…

…Así es como se define Albert Torner en el titular de su blog, Hipócrita de mí. Tengo el placer de conocer a Beto desde hace unos seis años, pues trabajamos juntos, y desde que vi por primera vez su portfolio y sus historias he sido un fan de su trabajo.

Si nos remitimos a la RAE, la hipocresía está definida como el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”. De ser así, Beto sería un gran actor, pues no he conocido a nadie que hable tan abiertamente de sus gustos, de sus amores y desamores, y de su vida personal con tanta pasión, tanta vehemencia y tanta transparencia.

Y encima lo hace con un estilo de dibujo limpio y caricaturesco, pero al mismo tiempo realista y tremendamente expresivo, como un Craig Thompson sin tanta moñería y tontada en el cuerpo pero igual de certero e intimista.

Ya lo dije el otro día por Twitter y lo repito aquí: si os gusta el cómic y la ilustración, entrad en su blog y deleitaros con su trabajo. Y es que cuando los amigos molan y son buenos en lo suyo, hay que promocionarlos, ya sean ilustraciones, fotos o merendolas.

Y a eso me pienso seguir dedicando, a promocionarlos y a seguir disfrutando de su arte.
Porque soy fan además de amigo.
He dicho.

¿Dónde estoy?

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