Lunes, 8 agosto , 2011 § § permalink
El viernes pasado tocó sesión doble de cine.
La primera vino acompañada de una semidespedida de la gente de la oficina que empezaba vacaciones y, trabajando para una empresa del sector friki, qué menos que ir a sufrir Green Lantern, ¿no?
La sesión vino precedida de una gran clavada en La Oca por una birria de hamburguesa tamaño David el Gnomo, que luego pudimos y supimos compensar con unos cuantos margaritas en el Ándele antes de entrar en el cine. Se podría pensar que el alcohol ayudaría a superar la película, pero no hubo manera. Lo mejor que puedo decir es que no es tan mala como me esperaba. A partir de ahí se me acaban los calificativos que no caigan en el insulto fácil y merecido.
Y como el día aún era joven y yo aún tenía una pequeña reserva de energía, me preparé (tapas y cervecitas mediante) a ver qué tal estaba eso de El origen del planeta de los simios. Teniendo en cuenta que ya andaba algo tocadillo y amodorrado, debo decir que la película me pareció mucho mejor de lo esperado y que me despejó bastante. Ese drama carcelario con simios no está nada mal y cumple de sobras con el cometido de entretener sin insultar a la inteligencia, cosa que no se puede decir de los anillos verdes y cabezones varios de la otra película.
En fin, que si ustedes se ven en la disyuntiva de elegir entre una y otra, no lo duden y vayan a ver a los monos, que siempre molan aunque no vayan vestidos de botones de hotel. Eso sí, tampoco esperen joyitas en bruto, que luego aún me lo echarán en cara…
Martes, 10 mayo , 2011 § § permalink
O… “nunca es tarde si la peli es buena”.
Ya empezaba a ser preocupante que no hubiera ido al cine a ver Valor de Ley en versión de los hermanos Coen. Por suerte, un respiro en las atosigantes prácticas de la carrera de Anna nos permitió acercarnos hasta los cines Meliés (los únicos de Barcelona donde aún proyectan la película en V.O.) para disfrutar esta película.
Solo puedo decir que la espera mereció la pena. Me pareció una muy buena película, un western descarnado, sucio y realista, desprovisto de cualquier tipo de endulzamiento ni piedad, y con una puesta en escena que me recordó a la de There Will Be Blood, pero con algunos guiños humorísticos muy marca de la casa.
Si tuviera que destacar algo, me quedaría con la impresionante actuación de Hailee Steinfeld, que borda el papel de cría resabiada, testaruda y de carácter, y que casi se merienda al resto del reparto. Y eso que Jeff Bridges está de miedo, así que es digno de mencionarse.
A ver cuál es la próxima peli que disfruto tanto. Y no, no creo que sea Thor ni nada por el estilo. ¿Quizás Sin Límites?
Seguiremos informando.
Lunes, 13 septiembre , 2010 § § permalink
Es curioso cómo el cine puede llegar a producir sensaciones tan contrarias, y más en una sola semana. En concreto, las dos sensaciones contrarias me las han producido Secret of Kells y The Girlfriend Experience.
Empezaré por esta última, porque no me gustaría terminar el post con una nota negativa. Lo habéis adivinado: The Girlfriend Experience, la última película de Steven Soderbergh, me pareció una decepción total. Bueno, lo habría sido de haber tenido unas expectativas altas, pero acudí al cine junto a mi chica conociendo únicamente la sinopsis de la película: una prostituta de lujo cuyo servicio estrella es el ofrecer a sus clientes la posibilidad de fingir ser su novia antes del sexo conoce a un cliente que le puede cambiar la vida.
Lo que sobre el papel parecía una propuesta interesante, en la práctica se convierte en un peñazo de narración deslavazada y deconstruida que se queda a medio camino de todo. Pretende hablar sobre la crisis americana previa a la elección de Obama como presidente de EE UU, pero se queda en la superfície. Tampoco habla sobre la crisis de la pareja formada por la prostituta y su novio cachas y trepa. Ni siquiera analiza el tema de la prostitución de lujo (o a secas), más que a través de la figura de un periodista que entrevista a la protagonista, pero se queda meramente en la superfície.
Porque ofrece mucha superfície. Una superfície lánguida, de planos muy fotográficos y fotogénicos, pero con unas actuaciones lamentables (en especial la de la pornstar Sasha Grey) que hacen que desconectes de lo que les pase o deje de pasar a los personajes.
Resumiendo, una película lenta y vacía, en la que nada parece estar conectado entre sí, y que puede servir únicamente como ejercicio de estilo, aunque Soderbergh ya esté mayorcito para eso y yo le vea capaz de hacer cosas mejores. O quizás me equivoque y se deba limitar a rodar Ocean’s Fourteen (o la que toque).
En cambio, Secret of Kells es una película de animación que es una absoluta preciosidad. Bajo la premisa de la aparición de un mítico escriban en una abadía irlandesa y la curiosidad de un niño por dicho libro, además de por los bosques que rodean dicha abadía, la película se dedica a presentarnos una serie de escenas que van del estilo de dibujo falsamente rudimentario y carente de perspectiva digno de un retablo antiguo, hasta lo más preciosista y recargado.
La historia no es el colmo ni de la originalidad ni de la complejidad, pero sirve de buen acompañamiento para el festín visual que supone la película. Esta sí que no deberíais perdérosla, antes de que la quiten de la cartelera. Creo que os gustará…
Lunes, 7 diciembre , 2009 § § permalink
Ya hacía demasiado días que tenía como último post escrito el de la Patada Voladora. Y que sí, que es una lista importante y que no debe olvidarse, pero es que necesitaba cambiar de tercio y hablar (para variar) sobre aquellas cosas que sí que me gustan y no tanto sobre aquellas que me encabronan. Vamos, que está bien definirse por las filias (menos la zoo y la pedo) además de por las fobias.
Así que, en un día de puente en el que estoy trabajando a medio gas (muy, muy medio), me he decidido a volver a escribir sobre cosas que me han gustado últimamente.
En cuanto a cine, disfruté el otro día de Celda 211, la película de Daniel Monzón protagonizada, entre otros, por un Luis Tosar que borda su papel de asesino chungo en una de las mejores actuaciones que le he visto. El protagonista, Alberto Amman, es todo un descubrimiento y me gustará volver a verle en otras películas.
Celda 211 es una película potente, intensa y que mantiene la tensión hasta el final. Es un tópico pero no parece española. Hace pensar, estremece y entretiene a partes iguales, con su historia de claroscuros y grises, donde ni todos son tan buenos ni tan malos como se nos quiere hacer creer en un principio. Muy recomendable.
En cuanto a música, genial el descubrimiento de Them Crooked Vultures, una dream band formada por 3 miembros de lujo: Josh Homme, de Queens of the Stone Age; Dave Grohl, de Foo Fighters; y John Paul Jones, de Led Zeppelin. El resultado de mezclarlos: uno de los discos más potentes de este año que termina. Potente, melódico, de riffs pesados, de pasajes onírico, de órganos a lo Doors…
Desde que me lo agencié, no ha dejado de sonar en mi iPod.
Y he dejado para cerrar el post un apunte sobre fotografía. No recuerdo a través de quién lo descubrí, pero el otro día me topé con la web de Phillip Toledano, un fotógrafo afincado en Nueva York y cuya serie Days With My Father me emocionó y me pareció de una belleza extraordinaria, por el tratamiento tan honesto, sincero y sensible de un tema tan duro como el alzheimer de un padre.
Luego fui investigando más su página y sus trabajos, y me encantó encontrar un fotógrafo tan imaginativo y con una técnica fotográfica y de retocado tan buenas.
Aquí quedan tres opiniones sobre cosas que os pueden alegrar este día de puente. Disfrutadlas y disfrutad del descanso.
Lunes, 10 agosto , 2009 § § permalink
Siguen pasando los días de vacaciones, en una mezcla de vagancia, salidas nocturnas, puesta al día de series, y, oh sorpresa, visitas al cine. Y es que si el otro día comentaba que había ido a ver Up, en los últimos días he ido al cine para ver dos películas de terror que me han dejado con sensaciones desiguales. La primera fue Exorcismo en Conecticut. No tenía demasiado interés en esa cinta, pero como fui invitado por Paola (qué maja ella) pues para allá que me fui. Y me encontré con una peli de terror de casa embrujada típica y tópica que no será nada memorable. Para terrorífico el ruido que hacían las baldosas de Diagonal Mar al salir o lo mucho que costó encontrar una puerta abierta para salir.
Y la segunda sesión terrorífica (cinematográficamente hablando, claro) fue el sábado cuando fuimos a ver Arrástrame al infierno, el regreso de Sam Raimi al cine de terror después de la última castaña arácnida. Y mereció la pena: cine de sustos con escenas tan delirantes que no sabes si acojonarte o partirte de risa.
Esta sí que es altamente recomendable para pasar un buen rato pasándolo mal.
Para redondear, ayer vi en casa en DVD 28 semanas después, una secuela que me dejó un poco frío pese a lo interesante de su propuesta visual. Quizá sus bajones de ritmo me hicieron echar de menos el mal rollo y la tensión que me produjeron la primera parte.
Ahora, a seguir descansando y disfrutando (aunque sea a medias) de estas vacaciones.