Cableado Vertiginoso

Jueves, 19 enero , 2012 § 0 comments § permalink

Recuerdo claramente la primera vez que sentí vértigo en mi vida.

Estaba cruzando el puente de la Plaza de las Glorias con mi madre, cuando aún existía esa forma de cruzar la Gran Vía. Ni siquiera recuerdo a dónde íbamos, pero recuerdo perfectamente que me flaquearon las piernas y que me sentado en el suelo, intentando no mirar hacia los coches que pasaban por debajo de nosotros. Al final conseguí cruzar medio agachado y por el centro, como si fuera haciendo equilibrios. En fin, que todo habría sido mucho más penoso de no haber sido porque yo debía de tener unos cuatro o cinco años.

Ese puente que se convirtió en uno de mis némesis y miedos de infancia, y provocó que ahora evite a toda costa acercarme a precipicios, repisas y a cualquier borde con caída. Sólo con pensar en la posibilidad de caer al vacío, me bloqueo, me fallan las piernas y se me seca la garganta…

Pero ¿a qué viene una introducción tan larga? Pues para poneros en situación y para que imaginéis la mezcla de sensaciones que tuve el otro día viendo el documental Man on Wire en el 33, que habla sobre las proezas de Philippe Petit, un francés chalado y fascinado por las Torres Gemelas y con un terrible afán por cruzarlas al estilo funambulista.

 

 

El documental narra todo el proceso de planificación de el golpe (que no fue ninguna tontería) y cuenta con muchas grabaciones caseras de la época, lo que le añade un extra de potencia a la narración, y consigue que, al ver como ese tipo se jugaba la vida de forma tan tozuda y juguetona (al menos en mi caso) te retuerzas en el sillón viendo sus avances. Eso sí, sin poder apartar la mirada de la pantalla, total y completamente fascinado por la belleza de esas imágenes, y no sólo por la espectacularidad de la hazaña sino por poder ver un sitio tan emblemático y majestuoso como las Torres Gemelas cuando aún estaban en pie.

Aquí os dejo el trailer en español, y si queréis ver el documental entero, aquí podéis ver la versión en catalán y aquí en inglés, aunque sin subtítulos.

Merece la pena, os lo aseguro.

Twenty

Miércoles, 9 noviembre , 2011 § 0 comments § permalink

Pearl Jam molan.

Son buenos músicos, son honestos, han tenido una evolución musical de lo más coherente, tienen un frontman cojonudo y… mejor paro ya, que parezco Jose Luis Moreno en Noche de Fiesta. Pero vamos, que queda claro que son una de las bandas que está en mi top 10 de grupos favoritos de todos los tiempos.

¿Y a qué viene toda esta apología de los de Seattle? Pues a que el otro día vi al fin el documental Pearl Jam Twenty, dirigido por Cameron Crowe, que supone un repaso a toda la trayectoria de esta banda a base de entrevistas actuales, imágenes televisivas de la época y toda clase de videos caseros. En todo el metraje se nota el cariño y la amistad de Crowe con la banda, y la cinta termina siendo un homenaje en toda regla a una gente que se ha mantenido fiel a su espíritu.

Quizás las dos horas que dura se hagan un pelín largas, pero es una gozada el revivir los momentos más salvajes de Eddie Vedder, el poder ver la cara más íntima de la banda y, en definitiva, ser testigo de la evolución que ha ido sufriendo la banda a lo largo de su historia (incluida la broma Spinal Tapera sobre los cambios de batería). Es genial ver que siguen siendo tipos normales a los que le encanta tocar y que disfrutan haciendo discos y conciertos, sin humos ni actitudes rockstarescas.

Si ya conoces a Pearl Jam, estarás ante un documento imprescindible. Si no conoces a la banda, también, pues te ayudará a conocer toda la trayectoria y la música de estos (casi) cincuentones.

Lo bueno es que el documental ya ha conseguido que lleve un par de días escuchando por enésima vez toda su discografía y reviviendo todos los sentimientos que me ha provocado a lo largo del tiempo, y eso ya es digno de mención.

Os dejo a ritmo de Nothingman… Que lo disfrutéis.

Bill Cunningham

Sábado, 5 noviembre , 2011 § 2 comments § permalink

Toda pasión conlleva un peaje.

Esta fue la idea que se me quedó más grabada después de ver el documental Bill Cunningham New York, una cinta que me dejó con un regusto muy amargo, pues destila tristeza por los cuatro costados.
Pese a ser un evidente homenaje al fotógrafo neoyorquino que más (y diría que mejor) ha retratado y capturado la moda callejera, el documental muestra a un octogenario de vida casi monacal y que ha vivido por y para retratar la moda y la belleza femenina. Única y exclusivamente, sin otros intereses ni distracciones. Y el peaje que ha pagado por ello es una vida solitaria y apartada del mundo, algo bastante irónico teniendo en cuenta que Cunningham es un fotógrafo eminentemente social.


Foto: First Thought Films / Zeitgeist Films

Hablamos de un icono de la fotografía fashionista, alguien que podría nadar en la abundancia y que, en lugar de eso, vive en un estudio del Carneggie Hall lleno de archivadores, sin armarios y sin lujos. O, mejor dicho, vivía, pues ese es uno de los acontecimientos que relata el documental: el desalojo de los pocos arrendatarios que quedaban viviendo en los estudios de ese conocido edificio de Nueva York.
Hablamos de un hombre que va vestido con chaquetas de barrendero, que no disfruta de ningún lujo, ya sea culinario, de vestuario ni de ningún tipo.
Hablamos de un hombre conocido por todos pero al que nadie conoce íntimamente.

No sé. Quizás fue el día en que vi el documental pero, tal y como he dicho al principio del post, me dejó una sensación brutal de tristeza: la de estar viendo a un hombre que se ha entregado a una causa y que se encuentra viejo y solo.
Pero quizás él esté orgulloso de ello. Al fin y al cabo, ha logrado ser considerado un visionario y un icono. Yo no sé si eso me compensaría.

En fin, que si os interesa, aquí tenéis el trailer. Y seguro que la podéis encontrar por ahí.

Let’s UFF Again

Lunes, 19 septiembre , 2011 § 0 comments § permalink

A veces, los domingos molan.

Te levantas con calma después de una buena cenita con amigos (aunque con una ligera resaca, todo sea dicho, que la barbacoa con David, Carlota y Jorge fue intensa…), perreas por el sofá, comes con la familia y, cuando todo debería apuntar a una tarde aburrida o de continuación de la perrería, la cosa mejora con un UFF: El famosísimo Uyere Freak Festival que organiza mi gran colega Xavi. Ya he hablado de él (del festival y de mi colega) aquí, y creo que es una buena manera de descubrir películas extremas y/o raras, además de compartir risas y comentarios chorra.

Hacía tiempo que no montábamos uno, así que ya tocaba solucionar el tema, y lo arreglamos con un cartel de lujo: con The Human Centipede y Secuestrados. Además, y como ya vienen siendo habitual en tan magno evento, contamos con la videopresentación de un Iker Jiménez en estado de gracia y con un pelazo de lo más inquietante. (Lo de que se merece un canal de YouTube con todos los vídeos de las presentaciones ya lo comentaremos otro día con más calma…)

El menú cinematográfico pasó de la marcianada escatológica gore de The Human Centipedee a la alta tensión a base de planos secuencia de Secuestrados. Si la primera es recomendable como curiosidad y por contar con uno de los villanos más inquietantes y de semblante más extraño que recuerdo, la segunda es un pedazo de opera prima que no contiene ni rastro de fallos de novato y sí muchos de buen hacer, de buena planificación y de saber cómo sacar todas las influencias recibidas de pelis similares como Alta tensión o À l’intérieur, no limitándose a copiarlas sino a reinterpretarlas y a hacerlas más cercanas al espectador español.

También debo reconocer que la velada fue amenizada en parte por el visionado, en uno de los descansos, de Parental Control, uno de esos realities de la MTV que es inquietantemente adictivo, pese a lo evidente de su guionizado y su pésima calidad. Y es que, a veces, después del caviar, también apetece un poco de chopped. Ni que sea para variar.

De Monos y Anillos Verdes

Lunes, 8 agosto , 2011 § 0 comments § permalink

El viernes pasado tocó sesión doble de cine.

La primera vino acompañada de una semidespedida de la gente de la oficina que empezaba vacaciones y, trabajando para una empresa del sector friki, qué menos que ir a sufrir Green Lantern, ¿no?
La sesión vino precedida de una gran clavada en La Oca por una birria de hamburguesa tamaño David el Gnomo, que luego pudimos y supimos compensar con unos cuantos margaritas en el Ándele antes de entrar en el cine. Se podría pensar que el alcohol ayudaría a superar la película, pero no hubo manera. Lo mejor que puedo decir es que no es tan mala como me esperaba. A partir de ahí se me acaban los calificativos que no caigan en el insulto fácil y merecido.

Y como el día aún era joven y yo aún tenía una pequeña reserva de energía, me preparé (tapas y cervecitas mediante) a ver qué tal estaba eso de El origen del planeta de los simios. Teniendo en cuenta que ya andaba algo tocadillo y amodorrado, debo decir que la película me pareció mucho mejor de lo esperado y que me despejó bastante. Ese drama carcelario con simios no está nada mal y cumple de sobras con el cometido de entretener sin insultar a la inteligencia, cosa que no se puede decir de los anillos verdes y cabezones varios de la otra película.

En fin, que si ustedes se ven en la disyuntiva de elegir entre una y otra, no lo duden y vayan a ver a los monos, que siempre molan aunque no vayan vestidos de botones de hotel. Eso sí, tampoco esperen joyitas en bruto, que luego aún me lo echarán en cara…

¿Dónde estoy?

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