¡Que Sigan Sonando!
Hoy nada de fobias. Hoy todo filias. Y musicales, mire usted, que siempre me gusta compartir aquellas cosas que me gustan y me emocionan. Así que toca hablar de algunos de los discos que más me han impactado en estos últimos meses, porque se me ha ocurrido que hacía demasiado que no escribía sobre el tema.
Sin más dilación, aquí desgrano la música que más me está gustando:
- Unfinished Sympathy “Avida Dollars”
Hacía muchísimo que tenía pendiente comentar uno de los discos que ha supuesto una sorpresa de lo más agradable, y todo gracias a mi hermano, que me lo dejó caer un día y logró que sea uno de los discos que más he escuchado de cabo a rabo durante los últimos meses.
Y es que el último disco de esta banda barcelonesa es cojonudísimo: post-hardcore melódico, con coros muy poperos (que me recuerdan por momentos a los de los fabulosos Redd Kross) que crean unas canciones que llevo ya un tiempo sin dejar de escuchar en mi iPod.
- Black Crowes “Before the frost”
Qué ganas tenía de que un disco de los Black Crowes me emocionara y me llegara de la manera que lo ha hecho este Before the frost. Y es que cuando escuché el single I ain’t hiding, con ese ritmo discotequero, no las tenia todas conmigo, pero ahora cada vez que escucho los ritmos sincopados de Good Morning Captain, los riffs de Kept My Soul o la alegría de And the Band Played On, me entra un buen rollo tremendo. Los hermanos Robinson se han descolgado con un disco que se aleja de lo que habían hecho hasta ahora, o que quizás no sea tan diferente pero que profundiza en diferentes estilos de sabor setentero que dan una mayor riqueza de matices a su sonido. Una pasada, vaya.
- Pearl Jam “Backspacer”
Los de Seattle vuelven a sonar potentes y rabiosos (Gonna see my friend, Got some y Supersonic), nada que ver con sus últimos discos. Casi parecen rejuvenecidos y librados del espíritu “apalanqueitor” del que se habían contagiado desde que cruzaran caminos con Neil Young hace sus buenos añazos, aunque tampoco faltan los medios tiempos que tan bien se les dan y que suenan a clásico (Speed of Sound, Just Breathe).
Las guitarras suenan potentes, los ritmos son mucho más rápidos y Vedder está en plena forma. Una sorpresa gratísima y un disco que, como en el caso de los Black Crowes, gana muchísimo con cada escucha.