Jueves, 23 de Julio de 2009 a las 12:38 — Archivado en Intimidad
El tiempo vuela cuando estoy con ella. Ya hace un mes que nos conocimos y se me ha pasado como un suspiro… como una colección de grandes momentos, de risas compartidas, de multitud de besos y miradas…
Si tuviera que definirlo en una sola palabra, esta sería intenso.
Cuando en tu vida aparece alguien especial, alguien que te hace tan feliz, tan sonriente y tan completo, no puedes hacer más que dejarte llevar y dar lo mejor de ti mismo para devolverle todo lo que te está dando.
Y a eso me estoy dedicando: a intentar sacarle una sonrisa cada vez que me despierto a su lado. A hacerla tan feliz como me hace sentir a mí.
Porque es lo más bonito que me ha pasado en muchísimo tiempo y porque no hay forma de borrarme la sonrisa de la cara. Y porque no me canso de decirlo y repetirlo.
Miercoles, 22 de Julio de 2009 a las 10:11 — Archivado en Teatro
Honor y traición. Locura y amor. Ambición y amistad. De todo eso fui testigo anoche al acudir a la Biblioteca de Catalunya para asistir a la representación del Hamlet, en la versión de Oriol Broggi y protagonizada por Julio Manrique.
El sitio, impresionante: una sala medieval, con el suelo lleno de arena y gradas rodeando el “escenario”.
Los actores, magníficos. Destaca un Julio Manrique que está sencillamente inmenso. Ya me gustaba su trabajo, pero es que eso de tenerlo a dos palmos interpretando al príncipe más emo y chalado de la literatura es un lujazo que nadie debería perderse. Poniendo la piel de gallina en muchos momentos y provocando grandes risas en otros, Manrique se hace con la escena y lleva el peso de la obra, ayudado (no lo olvidemos) por un elenco de actores realmente espléndidos: el Polonio de Carles Martinez es brillante y exasperante al mismo tiempo. El Rey Claudio de Ramon Vila tiene un porte tan elegante que cuesta odiarle pese a su traición. La reina Gertrudis de Carme Pla transmite perfectamente la pasividad de una mujer constreñida por su papel y traidora a ojos de Hamlet. La Ofelia de Aida de la Cruz es preciosa, dulce y canta con una belleza que emociona. Y Marc Rodriguez y Jordi Rico (en los papeles de Horacio, Laertes, Rosencrantz y Gildenstern) están sencillamente geniales, pasando del drama a la comedia absurda con una facilidad pasmosa.
En resumen, que disfruté de una gran obra, en un lugar precioso y en una compañía inmejorable.
Una noche para recordar. Y ya van…
Miercoles, 15 de Julio de 2009 a las 12:42 — Archivado en Intimidad, Música
Me encanta escuchar música. Es algo innegable, y está claro que mi vida siempre ha tenido una banda sonora muy clara, con un tema para cada momento. Teniendo eso en cuenta y pensando en la época tan dulce en laque me encuentro (sí, lo sé, estoy almibarado perdido), quería dejar constancia de una canción que ha tomado un nuevo sentido últimamente, proporcionándome un buen rollo tremendo y convirtiéndose en un himno compartido con mi niña.
Aunque ya lo comenté en otro lado, se trata de Better together, de Jack Johnson. Ese ritmo pausado que sabe a noche playera, esa letra que clava todo un sentimiento sin llegar a ser ñoña…
Para mí ya es la canción que bailé con ella a oscuras en su salón, y cada vez que la escucho sonrío sin poder (ni querer) evitarlo. Y eso es algo genial.
Os dejo el vídeo con una versión en directo. Disfrutadla, que yo siempre lo hago.
Estaba pensando en todas las cosas que he hecho para celebrar el aniversario de mi fotolog. Este año no ha sido ni un wallpaper, ni unas chapas, ni lloriqueos, ni una expo. Este año he tenido la suerte de poder celebrar el sexto aniversario de Desenfocado haciendo un viajecito al sur de Francia en la mejor de las compañías imaginables: mi chica.
Ha habido momentos tan buenos y geniales que cuesta resumirlos en un solo post: pillar el coche y salir hacia tierras francesas. Pasear junto a la playa en Séte y terminar tomando unos Margaritas tumbados en un lounge divino. Degustar una rica cena frente al canal. Pasar la noche en un chambre d’hotes precioso. Dedicar una mañana de visita a una abadía con vinos deliciosos. Darse un bañito bajo el Pont du Diable, tomar el sol y después un aperitivo.
Y terminar cenando, ya de vuelta en Barcelona, en el Chido One, brindando con unos Margaritas bien fresquitos.
Y todo junto a ELLA, la culpable de mis sonrisas.
Está claro. Podría llegar a acostumbrarme a esta clase de fines de semana…
Lunes, 06 de Julio de 2009 a las 11:10 — Archivado en Intimidad, Viajes
Es genial cuando escribes algo y se cumple a rajatabla. Pero claro, es poco sorprendente cuando la gente ya va predispuesta y con un tremendo buen rollo de serie. Tan bueno que no importa el haberse levantado a las 3 de la mañana (o no haber dormido), ni haber tenido que ir hasta Girona para pillar el vuelo a Granada.
Íbamos con ganas de pasarlo bien y los astros se alinearon para que disfrutáramos de la ciudad y de todo lo que nos podía ofrecer: la visita a la Alhambra y el Generalife (precioso), el tapeo (divino e insultantemente barato), el calorcito, sus calles…
Y por si eso fuera poco, disponíamos de piscina en el hotel y se me ocurren pocas cosas tan impresionantes como un bañito tras una mañana de pateadas, acompañado posteriormente de un gin tonic, unas cerecitas bien frescas y una buena charla a la sombra.
El único punto negativo fue el retraso en el avión de vuelta y la caravana tremenda y extraña que nos encontramos de vuelta a Barcelona. Pero vamos, son detalles que no empañan un fin de semana que ha rozado la perfección.
Y la perfección estuvo en un más que cálido y dulce recibimiento por parte de ELLA. Qué bien sabe pagar según que deudas; hace que un lunes de cansancio no parezca nada malo sino algo bien agradable.