Hoy quiero hablar sobre algo que me escama desde hace tiempo. Algo que no llega a quitarme el sueño, pero que me molesta más que un calzoncillo que no deja de meterse por la raja del culo: Las redes sociales y su peloteo desmedido.
Que sí, que está muy bien tener contactos y hacer amigos. Pero cuando el tema del número de conocidos se convierte en una competición por ver quién acumula más, la cosa empieza a perder sentido.
Y cuando eso se aplica a redes en las que se comparten obras propias (como Flickr y similares) la cosa se convierte en algo verdaderamente molesto.
Si me he decidido a escribir este post ha sido para dejar constancia de que últimamente encuentro francamente irritante el hecho de leer comentarios excesivamente halagadores en obras que no lo merecen, y que únicamente se hacen en función de quién ha colgado dicha obra.
Eso hace que todo atisbo de crítica o autocrítica sea casi testimonial y no siempre bien recibido ni bien encajado.
En fin, que es una pena que una herramienta tan potente para crecer artísticamente (a base de críticas constructivas) como podría ser Flickr, se vea reducido a una mera fiesta de “Te conozco y te dejo buenos comentarios porque sí” y un lugar en el que se abusa de la expresión “obra de arte”.
Pero bueno, supongo que la hipocresía está demasiado implantada en nuestra sociedad, y las redes sociales no escapan a ello.
Lo que es el cine, oiga. Que no le descubro nada a nadie si digo que puede ser tanto fuente de grandes satisfacciones como generador de las más absolutas decepciones.
Pero a eso me voy a remitir al hablar de las dos últimas películas que he visto: Gran Torino por un lado, y Los Bastardos por el otro.
¿Qué decir de Gran Torino ? Pues que Clint Eastwood sigue siendo El Hombre. Sí, con mayúsculas. Y sí, pese a tener 78 añazos. En esta película, que puede ser la última en la que actúe, se reserva el papel de un viudo veterano de la guerra de Corea malhumorado, malhablado y directo (muy directo) que es el último reducto de blancura en un barrio obrero totalmente ocupado por orientales. Será cuando defienda su territorio de una banda cuando encuentre la amistad en el sitio más inesperado (al menos para él), y entonces pasará a abrirse y a confiar en la gente como no ha hecho con su insufrible familia.
Solo puedo decir que a mí me encantó esta película crepuscular en la que Eastwood pone un epílogo a su carrera en papeles de tipo duro.
Pero claro, después de una de cal, siempre llega una de arena… esa fue Los Bastardos. No es una buena señal que de una película solo puedas destacar la buena compañía en que la viste. Y esta película mexicana, avalada por multitud de premios, me pareció una soberana pérdida de tiempo: lenta, aburrida, sin apenas diálogos y con un solo momento álgido que no justifica su rodaje.
Para resumir, vendría a ser una Funny Games pero mala y lenta… MUY lenta.
Así que, ya sabéis… Gran Torino, buena. Los Bastardos, caca.
Y ahora, a seguir dudando sobre si ver o no ver Watchmen…
Hoy no vengo con nada nuevo, al menos no para aquellos que sigáis el incontable número de blogs sobre fotografía que corren por internet. Hacía días que quería hablar sobre Transform, el video de Zack Arias. Para aquellos que no sepáis quien es el sr. Arias, solo puedo deciros que se trata de un fotógrafo de Atlanta cuyos cursos sobre iluminación son de lo mejorcito del panorama actual, por su buen hacer y su gran forma de explicar las cosas más complicadas del modo más sencillo y cercano.
A lo que iba… Zack Arias hizo hace un tiempo un video para la web de Scott Kelby (otro de los pesos pesados) en el que, tras un inicio algo cómico, se adentra en una reflexión sobre la fotografía que es de lo más interesante y emocionante.
Arias tiene una forma muy especial de desnudarse ante su audiencia, y las cosas que dice calan hondo y te hacen pensar. Lo que siempre consigue este tipo es que me entren ganas de coger la cámara y salir a hacer fotos. (Otra cosa es que mi perrería actual me impida hacerlo…)
Os dejo aquí el video para que le echéis un ojo, porque merece mucho la pena, ya no solo en un ámbito fotográfico sino en cualquier campo artístico. Una pequeña joya para este sábado por la mañana.
Cómo puede llegar a cambiar el tono de un post según el momento en el que lo escribas. Me iba a poner este mediodía, para contar lo bien que había ido la cena del viernes y lo divertida que fue la calçotada de ayer o cuánta ilusión me ha hecho que David y Adriana se muden cerca de mi casa.
Pero ha sido volver y encontrarme con la noticia de la muerte de Pepe Rubianes, y esas cosas siempre joden y te dejan con cara de tonto, por lo inesperado e injusto… Anda que no se echará de menos a este genio…
Luego la cosa ha mejorado con la comida de cumpleaños de mi hermano y la visita de mi primo, su novia y su hijo, que está para comérselo. Y todo tenía visos de que iba a terminar bien con el partido del Barça, pero parece que entre el bajón que ha sufrido el equipo y que cualquier equipo ha decidido que tiene que hacer el partido de su vida contra el Barça… pues nada, que se nos han atragantado las cervezas que nos estábamos tomando en el George and Dragon.
Pero bueno, para algo está el Follonero, y ya me ha vuelto a dar buen rollito para cerrar el fin de semana.
A ver qué tal se presenta esta semana que viene.