Qué Curioso…
…que cuánto más escribo por aquí, menos comentarios recibo.
…que cuánto más escribo por aquí, menos comentarios recibo.
Cómo me gustan esas tardes en las que, sin esperártelo, acabas tomándote unos vinitos y unas tapas mientras charlas con los amigos.
Y eso es lo que ha pasado hoy. La cosa no pintaba bien, por el mal tiempo, la lluvia y por el peñazo de tener que ir a renovarme el pasaporte. Pero eso de ir acompañado de Xavi ha hecho más amena la espera.
Y el acabar tomando esos vinitos en El Bitxo, un pequeño bar de tapas junto al Palau de la Musica, con una amiga suya, ha sido de lo más entretenido.
Vamos, una cargadita de pilas inesperada que se agradece mucho.
Hace un tiempo vi el cortometraje Cashback, de Sean Ellis, en el que un chico con ínfulas artísticas y con aspiraciones para ser pintor, tras romper con su novia y tener un insomnio galopante, empieza a trabajar en el turno de noche de un supermercado y ahí es donde descubre/imagina que puede parar el tiempo. En esos momentos de pausa se dedicará a plasmar artísticamente toda la belleza femenina que encuentre.
Debo reconocer que ese corto me llamó la atención, básicamente, por la fotografía promocional que podéis ver aquí debajo.

Hace poco y gracias a Iván, me enteré de que el corto se había convertido en película, y no pude evitar descargármela y verla el otro día. Y la sensación fue de “psé-psé”.
Vamos, que la idea era original en el corto y que la película tiene algunos momentos que están muy bien. Incluso la fotografía es realmente buena. Pero la sensación global es floja y algo previsible.
Vamos, una peli entretenida y con una buena fotografía. Sin más.
Hace un rato que he acabado de ver la primera temporada de The Wire, una serie de la HBO que tenía pendiente de ver desde hacía demasiado tiempo.
Me la habían recomendado mucho y solo puedo decir que está a la altura de los halagos que ha recibido.
Personajes complejos y realistas con unas actuaciones soberbias, tramas enrevesadas y situaciones donde no todo acaba tan bien como en otras series policiales al uso. Para describirla de alguna manera, vendría a ser el polo completamente opuesto a CSI. Mientras que en esta última los casos se resuelven de forma express y todo va a un ritmo aceleradísimo, en The Wire se investiga un único caso en toda la temporada, donde todo es lento, todo son problemas y la gente que aparece casi nunca encaja en la definición de bueno o malo sino que todo está en una atractiva escala de grises, lo que a veces provoca que te preguntes si los buenos lo son realmente.
Ahora solo me quedan otras cuatro temporadas por delante. Y estoy completamente convencido de que voy a disfrutarlas.
Hoy, pensando en todo el tiempo que llevo con el fotolog y el blog, me he dedicado a hacer un ejercicio de nostalgia y he estado revisando los archivos de ambos.
En el fotolog, creo que es evidente la evolución en las fotos. Me gusta pensar que he ido mejorando a lo largo del tiempo. Y es que casi cinco años dan para mucho. Eso también me hace pensar en todas las fotos que ahora mismo no colgaría, pero que quedan ahí como testimonio de una época.
En el blog, lo que más me ha llamado la atención ha sido la cantidad de posts que llegaba a escribir al mes. En él volcaba muchas más cosas que últimamente. Supongo que ahora me cuesta mucho más ponerme delante del ordenador a soltar tonterías y a quejarme de las cosas que me molestan. Y la verdad es que lo echo un poco de menos, pero no sé hasta que punto son sanos ni interesantes esos ejercicios ombliguistas (aunque pensándolo bien, este post lo es y mucho).
Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es la cantidad de blogs y fotologs que han caído por el camino. He recordado a gente con la que intercambié comentarios y mails, y a otros a los que llegué a conocer en persona. Y no a todos los echo de menos.
En fin, que hoy me he puesto en modo abuelo cebolleta. Lo dicho, que cinco años dan para mucho.