Lunes de Pereza
Siempre me pasa lo mismo. Cuando tengo tiempo de escribir, no se me ocurre nada interesante que contar, y siempre acabo haciendo un resumen a toro pasado de lo que me ha sucedido desde que escribí por última vez.
Pero es que lo de este fin de semana ha sido realmente genial, al menos el sábado. Empezar la mañana con unas fotos de los Encantes Viejos con mi hermano, seguido de un aperitivo y una paella en la Vila Olímpica con Carlos y compañía, tras la cuál vinieron unas copas de media tarde en el Chicago para acabar con un Singstar y muchas risas en Can Pequeño.
Las sobredosis nunca son buenas, pero si son de risas, buen rollo y algo de descontrol, pues no están nada mal, fíjate.
Son de esas cosas por las que me siento realmente afortunado.
Y ahora, a intentar seguir concentrándome en el trabajo, que hoy me está costando horrores.