Miércoles, 28 de Noviembre de 2007 a las 20:54 — Archivado en Ocio, Televisión
Ya vuelve a ser miércoles y yo me vuelvo a sentar ante la pantalla para escribir algo. ¿Estaré entrando en un bucle chanante sin yo saberlo? La verdad es que hay pocas novedades respecto a la semana pasada.
Lo más destacable, que ayer acabé a altas horas de la madrugada viendo los episodios que me quedaban de la segunda temporada de Extras. Sólo puedo decir que adoro a Ricky Gervais y a Stephen Merchant, y aunque ya lo haya dicho variasveces, no me cansaré de repetirlo.
Son verdaderos genios del humor y consiguen sacar petróleo de situaciones en las que la vergüenza ajena y la tensión ante los tabús y la incorrección social se convierten en marca de la casa. Y lo mejor es que no tienen ningún problema en interpretar a personajes penosos y mezquinos.
Grandes tipos estos dos, que consiguen que me ría solo en una habitación a oscuras, mientras acaba el martes y empieza el míercoles.
Porque ya vuelve a ser miércoles y yo me vuelvo a sentar ante la pantalla…
Me decido a volver a escribir mientras hago tiempo hasta que empiece Muchachada Nui. La verdad es que después del último post, me ha costado ponerme de nuevo en modo escritura, sobre todo porque es dificil hacer un post más sincero o intencionadamente dedicado.
Así que me limitaré a decir que esta semana me está resultando dura y tengo muchas ganas de que llegue el fin de semana para dormir como Dios manda (o como Dios me deje). También, que he empezado a leer Mil Cretins, el último libro de relatos de Quim Monzó y que me está gustando mucho.
Y, por último, que me acabo de bajar Y34RZ3R0R3M1X3D, el disco de remezclas de NIN.
Ahora sólo espero no quedarme dormido antes de que los gambiteros hagan su aparición en mi tele. Por Enjuto Mojamuto que aguantaré.
Hay momentos en los que me siento afortunado por tener a una musa cercana que me deja inspirarme y captarla con la más absoluta naturalidad, haciendo que el mundo parezca un sitio más bello en el que vivir.
Gracias a ella y su inestimable colaboración (sin mencionar su exhuberante belleza), el viernes acabé de colgar la serie de fotos con la que más contento y orgulloso estoy en el tiempo que llevo dedicándome un poco más en serio a la fotografía.
Gracias a ella, mis fotos parecen mejores de lo que son en realidad.
Gracias a ella sonrío muchas veces a lo largo del día.
Es una pena que las musas sean difíciles de atrapar y sólo podamos disfrutar de su presencia y compañía durante lo que parecen breves instantes, aunque sean eternidades las que nos pasamos perdidos en la profundidad de su mirada o absortos en esas curvas que marean al más pintado.
Supongo que hay que sentirse afortunado por lo que se tiene, en lugar de apenado por lo que nunca se tendrá.
A veces mi corazón no o aguanta y se ensombrece, pero intento que sea algo pasajero.
Es bueno tener una musa cerca. Y es más bueno si esa musa eres tú …
Que lo sepas.
Jueves, 15 de Noviembre de 2007 a las 23:11 — Archivado en Lectura, Libros
Creía que estas palabras no iban a volver a salir de mi boca, que nunca podría volver a pensar algo así. Pero después de acabar de leer anoche el último libro de Chuck Palahniuk solo puedo decir que estoy gratamente sorprendido.
Después de varias decepciones consecutivas, tuve muchos reparos a la hora de empezarlo, pero reconozco que me ha gustado. Palanhiuk recupera el ritmo a la hora de narrar historias inverosímiles y con personajes muy al límite.
En Rant (La vida de un asesino), Palahniuk se dedica a jugar con varias temáticas, pasando de la crítica social a la ciencia ficción con una velocidad pasmosa, usando un estilo de entrevistas orales para narrar una historia. En base a los retazos, la contraposición de opiniones e incluso con las contradicciones entre testigos, desgrana una historia sobre una situación límite y unos personajes sin nada que perder.
Solo encuentro que el subtítulo español es inexacto e innecesario y puede llegar a dar una idea muy equivocada de lo que nos podemos encontrar en esta novela, que me recuerda más a sus primeros trabajos (hay muchos paralelismos y guiños a El Club de Lucha) y no a las últimas decepciones como Diario o Fantasmas.
Jueves, 15 de Noviembre de 2007 a las 11:35 — Archivado en Internet, Música
Cambiamos de tercio. Toca la falsa tranquilidad y la rabia contenida de Deftones. ¿Y qué mejor que Change (In The House of Flies) para irse despejando sin sobresaltos?
Un buen video de media mañana. De momento, seguirán sonando en mi iPod, que ya habrá tiempo luego para equilibrios imposibles…